UNA TOGA ARGENTINA CONTRA EL FRANQUISMO

La jueza que se ha desplazado de Buenos Aires a España para instruir los crímenes del franquismo tiene 77 años y un largo historial de escaramuzas con el poder y las dictaduras Mientras su marido, un militar apartado por el régimen de Videla, se dedica a jugar a tenis y a la lectura, ella se considera en condiciones de investigar los “crímenes de lesa humanidad” del régimen de Francisco Franco

A los 77 años, María Romilda Servini de Cubría es casi una institución judicial argentina. Su nombre ha estado asociado a numerosas causas tan resonantes como ejemplares. Y, sin embargo, la figura de la Chuchi, como la llaman su familia e íntimos amigos, sigue, en la distancia, remitiendo a una sátira televisiva de los años 90. Esa imitación aún la enerva. Como si la imagen que proyectara fuera la de un espejo convexo. “Yo tengo una sola cara”, dice ella.

La jueza nació en 1937 en la ciudad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos. Se recuerda desde siempre tomada por un deseo: ser abogada como su padre. Hasta en los juegos infantiles se identificaba con esa profesión. Se fue de su ciudad cuando la eligieron Reina de la Primavera. Ella le contó al diario Página 12 que su madre la quiso poner a salvo de las fantasías de los vecinos. Así fue como llegó a la capital, donde primero fue escribana, luego estudiante de Derecho y, ya graduada, la primera mujer que entró en la justicia penal, en calidad de defensora.

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/garzon-portena_805382.html

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