TALLER DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL: FRANQUISMO Y MEMORIA HISTÓRICA, UN GÉNERO MALDITO

18/MAYO/2013

ENCUENTRO ESTATAL APOYO A LA QUERELLA ARGENTINA

TALLER DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL:

FRANQUISMO Y MEMORIA HISTÓRICA, UN GÉNERO MALDITO

En el momento de máxima asistencia, estamos presentes unas 8 personas.

Dada tan escasa asistencia de público, el taller se plantea en forma de debate sobre las dificultades con las que los realizadores o los colectivos de represaliados afrontamos la divulgación audiovisual de las obras sobre la represión franquista y falta de derechos a los que fueron sometidas sus víctimas.

La divulgación audiovisual de los crímenes del franquismo y sus efectos, por formar parte de la historia reciente de España, adolece de los mismos problemas de invisibilidad y negación por parte del entramado de impunidad construido para proteger el franquismo desde los distintos poderes.

Las obras audiovisuales que intentan retratar episodios de este periodo histórico, como cualquier audiovisual de cierta complejidad y tiempo de producción que requiere investigación, equipo humano y equipo técnico, son costosas y apenas reciben financiación. La consecuencia es un encogimiento importante de los proyectos de producción. Las imágenes de archivo adquieren un coste inalcanzable para estas producciones de bajísimo o nulo presupuesto. La Filmoteca Española actúa de facto como entidad institucional que secuestra las imágenes de archivo del franquismo y sólo las libera mediante fuertes rescates en forma de costosas tasas o precios públicos. En la práctica, esa realidad sólo permite tal rescate a los grandes grupos de comunicación, lo que se traduce en la elaboración de refuerzos periódicos de la historia oficial para su consolidación cíclica, sin aportar novedades históricas –algo que no puede pasar, por ejemplo, con la literatura- impidiendo así a los nuevos realizadores e investigadores audiovisuales la posibilidad de encontrar imágenes inéditas o de reconstruir la historia para divulgarla tal y como fue y no como la han contado desde el poder político y mediático. Algunos, incluso, opinamos que esas imágenes son de dominio público (obtenidas ilegítimamente o robadas por una dictadura) y las asociaciones memorialísticas e investigadores en sus proyectos deben usarlas en cuantas producciones se reivindique el derecho humanitario y sus principios de verdad, justicia y reparación.

Cuando, pese a todas las dificultades anteriormente descritas, se consiguen finalizar los proyectos audiovisuales sobre la represión franquista, bien como consecuencia del arrojo y tesón de sus promotores, generalmente colectivos memorialistas, o gracias a la escasa financiación recibida mediante subvenciones en aplicación de la LMH (hoy inexistentes), el panorama para exhibir o divulgar las nuevas obras es desalentador. O bien las instituciones no apoyan su difusión porque el género no les resulta grato, o bien las obras quedan relegadas al olvido porque el entramado mediático audiovisual público o privado de la comunicación española ni siquiera se plantea modificar una sola coma del retrato de nuestro pasado, rechazando todo aquel intento de modificar el NODO o las historias autocomplacientemente construidas sobre la transición. El riesgo de que mediante la fuerza de las imágenes se cuestione la historia reciente, no parece que guste

demasiado a las autoridades democráticas. Nos hurtaron y borraron el pasado y ahora ni siquiera nos dejan reconstruirlo en imágenes.

Por otra parte, el panorama ideológico de los administradores audiovisuales en España está sin fisuras escorado absolutamente hacia la derecha y la ultraderecha (ultraliberal-neocon). En ese ámbito, la comunicación audiovisual es una herramienta de influencia ideológica sometida además a las reglas del mercado que busca un beneficio económico o ideológico y, preferentemente, de ambos tipos. La MH en esos ámbitos de poder político-económico-mediático, es un “casus belli”, algo intocable o motivo de confrontación entre partes asimétricas. La comunicación desde posiciones de izquierda (salvo tímidamente en Internet) no existe y, por tanto, los imprescriptibles crímenes del franquismo no tienen difusión mediática digna de relevancia. La izquierda es débil económicamente y nula mediaticamente y, por tanto, la profesionalización en este ámbito para ofrecer calidad en nuestras producciones es una tarea casi imposible. El problema de Internet es que no permite recuperar la inversión empleada en la obra audiovisual sobre MH, con lo cual el saldo global de los proyectos de MH es generalmente deficitario y recae sobre las de por sí débiles economías de profesionales, voluntarios o colectivos de militantes que ni siquiera pueden adquirir equipo y que, cuando lo consiguen, a veces ni siquiera pueden reponerlo o reparar averías, dado su elevado coste. El crowdfunding es demasiado incierto y condiciona y retrasa proyectos protagonizados casi siempre por ancianos de muy avanzada edad.

Los audiovisuales sobre los crímenes del franquismo aún no consiguen animar la creación de programaciones temáticas sobre el género en los programas culturales de Ayuntamientos o CCAA. El miedo sigue existiendo.

Compañeros de Euskadi manifiestan que ellos SI cuentan con una alta participación de voluntarios en la producción de obras y con una mejor disposición y respuesta del público al exhibir este tipo de audiovisuales en los Ayuntamientos, ofreciéndose a acoger trabajos para su exhibición y ofertando sus obras para mostrarlas en otras ciudades. Pero se plantea la complejidad de encontrar salas culturales para ello fuera de Euskadi y el coste que piden por alquilarlas que, de asumirlo, probablemente acarrearía deudas a quienes las contratásemos. Se plantea la posibilidad de espacios como Tabacalera o quizá el Matadero, u otras alternativas a explorar.

Se plantea la posibilidad de buscar la divulgación internacional pero nuestras producciones a veces no ofrecen el nivel necesario como para ser exhibidas en tv´s o en el circuito de festivales, a consecuencia de sus bajísimos presupuestos. Por otra parte, no hay una estructura organizada para canalizar estos trabajos hacia la divulgación exterior (y si pudiera ser interior) y sería interesante dotarnos de alguna herramienta en este sentido y de la colaboración de compañeros que conozcan estos canales de difusión. El objetivo sería contar con asesoramiento, ayudas y colaboración entre nosotros para poder seguir haciendo producción y divulgación de obras audiovisuales sobre la represión franquista, sus efectos y sus luchas asociadas.

En definitiva: los audiovisuales sobre crímenes del franquismo forman parte de la epopeya general de los represaliados y corren la misma suerte de olvido, desamparo e invisibilidad que sus protagonistas.

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