REFLEXIONES SOBRE EL ACTO POR “LA COMISIÓN DE LA VERDAD” SOBRE LA DICTADURA FRANQUISTA (29 DE SEPTIEMBRE)

Sol Luque Delgado miembro de esta Red, nos manda esta nota aclaratoria.

No pretendo con este mensaje molestar a nadie. Nada más lejos de mi intención, ya que valoro de manera muy positiva la intención y el propósito de cualquier acto que persiga sacar del olvido las atrocidades cometidas durante la dictadura franquista. Por tanto, tanto la realización del acto como la reivindicación de una Comisión de la Verdad me pareció algo necesario, valioso y digno de participación.

Una vez aclarada mi posición inicial, me gustaría expresar mi malestar con algunas intervenciones relacionadas con el tema de los “niños robados”. Para hacer una exposición ordenada voy a comentar tres puntos que, posteriormente enlazados, darán cuenta de por qué estoy escribiendo esta nota:

  1. Habría que precisar que el origen de estos crímenes  fue el tráfico de niños que se inició en la década de los 40, como medida  de represión política, cuando a las mujeres republicanas les arrebataron  sus hijos. Una medida sustentada en la teoría nazi del Doctor Vallejo  Nájera. Estos son los 30.000 niños a los que se refiere el Juez Baltasar      Garzón en su investigación, los robados de forma infame a las mujeres  republicanas y cuya investigación llega hasta 1954. En nuestra opinión,  fue el perfecto caldo de cultivo que creó una demanda de niños por parte de familias pudientes y adeptas al régimen franquista. Durante los años 50 y 60, en plena época del Nacional Catolicismo, las familias humildes también comenzaron a ser el objetivo. Una época donde ciertos médicos y  religiosos se pusieron en la piel de un dios. Esta trama o serie de tramas      continuaron, no solo hasta la muerte del dictador, sino hasta los años 90,   aunque ya como un mero negocio. Durante todo momento, el móvil económico  existió, pero no fue el único. Diferentes motivos en diferentes etapas,   pero siempre bajo la permisividad del Estado, un Estado que en un primer  momento realizó esta barbarie como acto de Derecho y más tarde como un  acto de hecho, cuando ya no había más hijos que quitar a las mujeres republicanas pero la demanda de bebés seguía existiendo. Pero este      planteamiento no es el que se defiende de manera generalizada. Se piensa que las etapas, segunda y tercera, que vinieron después nada tenían que ver con la primera de los “30.000 niños de Garzón” como ya se la conoce.
  2. La idea que muchos defienden de la separación drástica entre la primera etapa y las posteriores es donde se ubica la mayoría de las asociaciones de víctimas por el robo de niños. Anadir, una asociación con la que mantenemos una relación cordial pero de la que nos  diferencian algunos planteamientos, también parece compartir esta idea. La      única constancia que tenemos de su posicionamiento son las declaraciones  públicas sobre su deseo de desvinculación con la Memoria Histórica. Muchos de sus asociados siempre han querido que se les distinga por su ausencia  de relación con los crímenes del franquismo. Incluso en la presentación de  la denuncia colectiva que hizo esta asociación el 27 de enero del 2011  varios de los asistentes llevaban camisetas donde se podía leer      “NOSOTROS NO SOMOS MEMORIA”. Asociaciones con el mismo  posicionamiento nos acusan a los que sí vemos la relación con parte de nuestra Historia, de dejarnos llevar por “cuestiones políticas”.  ¡Como si los sucesos ocurridos durante tantos años y por todo el  territorio estatal pudieran estar desvinculados de una situación política  y sus repercusiones a lo largo del tiempo!
  3. La denuncia de Anadir y todas las gestiones que parece haber hecho la Justicia desde entonces sobre este tema no da la  razón, ni de lejos, al Juez Baltasar Garzón. Ni Fiscalía, ni Justicia relacionan nuestros casos con su origen en los años 40 ni la idea de trama      queda reconocida de hecho. El anterior Fiscal General del Estado Cándido  Conde-Pumpido se limitó a repartir las denuncias entre las diferentes  Fiscalías Provinciales de nuestro país, dándole así un carácter de  dispersión que en nada beneficia a la resolución de los casos. Por tanto,  el hecho de que mencionara la idea de “trama” no significa que      la reconociera como tal a efectos prácticos. No se puede utilizar este  término si no se ubica en una investigación global. La denuncia colectiva  de Anadir y el supuesto comienzo de las investigaciones no hace, por  desgracia, que las autoridades de este país estén dando valor ni  reconocimiento al auto del Juez Baltasar Garzón del 18 de noviembre de      2008.

Pensamos que el Juez Carlos Jiménez Villarejo, que cuenta con toda nuestra admiración, conoce estos hechos. Por todo esto, fue bastante confuso que en su intervención a la única organización que nombrara fuera a una asociación que no se ha manifestado a favor de la Memoria, ni del Juez Baltasar Garzón. Y que la nombrara para decir que con la denuncia colectiva que pusieron, el anterior Fiscal General del Estado, de alguna forma, “daba la razón a Garzón”. No le dio la razón de ninguna manera, ya que se intenta por todos los medios y desde cualquier instancia que haya una clara separación entre la investigación del Juez Garzón y los casos posteriores.

El movimiento asociativo de las víctimas del robo de niños en España ha cambiado de forma sustancial desde el 27 de enero de 2011. En este momento hay Colectivos con diferentes formas de pensar sobre nuestra causa. Que en un acto de las características del que se produjo el 29 de septiembre no hubiera ninguna mención a las asociaciones que sí nos consideramos víctimas de los crímenes del franquismo y que estamos luchando por la recuperación de la Memoria, no solo es asombroso, también es altamente decepcionante.

Sería recomendable que se tuviera en cuenta en estas iniciativas ciudadanas a las organizaciones de víctimas por el robo de niños que nos negamos a una Historia manipulada, que defendemos nuestra relación con la Memoria, que luchamos por encontrar la verdad de lo que ocurrió con nuestros hijos y hermanos, que exigimos una justicia universal que encause a los culpables de su desaparición y que esperamos una reparación que facilite los reencuentros y nos haga mirar a nuestro país, por fin, con cierta dignidad.

Soledad Luque Delgado

Presidenta de la ASOCIACIÓN TODOS LOS NIÑOS ROBADOS SON TAMBIÉN MIS NIÑOS

Asociación perteneciente a la COORDINADORA DE ASOCIACIONES Y COLECTIVOS DE VÍCTIMAS POR EL ROBO DE NIÑOS Y ASOCIACIONES DE ADOPTADOS X-24

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