-Petición dirigida a: RED AQUA MOVIMIENTO CIUDADANO DE APOYO A LA QUERELLA ARGENTINA

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Un pensamiento en “-Petición dirigida a: RED AQUA MOVIMIENTO CIUDADANO DE APOYO A LA QUERELLA ARGENTINA”

  1. Ante todo, gracias por dedicar tiempo a las muchas familias que están sufriendo en España por la desaparición de sus seres queridos. Es muy doloroso sentir que nuestros hijos están desaparecidos. Necesito saber que los que pueden cambiar las cosas, las cambiarán también para nosotras, las madres afectadas por el robo de bebés en los hospitales de España.
    Quiero lanzar un grito de protesta y desesperación por mi hija María.
    Mi hija nacida, supuestamente muerta.
    Mi hija tiene nombre, María. Existió y existe para mí. Supuestamente nació muerta en el Hospital Municipal de La Línea de la Concepción, cuando tenía nueve meses de vida dentro de mi vientre, pero nunca me la mostraron y no está inscrita en los libros de registro del cementerio, no sé donde está.
    No pude abrazarla, ni acunarla, no pude ver su carita, no sé como es o era, no pude despedirme de ella, me la arrebataron sin más. Yo era una madre ignorante de todo, el lado débil de esta historia junto con la indefensión de mi hija. Pero María existe y hasta que no aparezcan sus restos, hasta que no me digan que mi hija está enterrada bajo el trozo de tierra que sea, ella vivirá en mí. Sigue agarrada a mis entrañas, a esa última vez que la sentí antes del parto, a esa última vez que toqué su cabecita a través de mi vientre sintiendo que vivía, que se movía para acurrucarse dentro de mí, en la protección de su madre. Confié la vida y existencia del trance de dar a luz a la persona que debía cuidar de nosotras, el médico. El médico eliminó la posibilidad de que yo abrazara por primera y última vez a mi bebé, mi hija, mi primera hija. La mandó enterrar (si es que está muerta) sin que yo la viera muerta, sin que yo pudiera despedirme de ella, sin que yo pudiera constatar que estaba muerta.
    Hoy resulta que aquello fue tan insignificante para el que ostentaba el poder de manejar la situación, el médico, que ni siquiera está registrada en los libros de registro del hospital. No se dejó constancia de todo lo ocurrido en la habitación y el quirófano. No existe nada, sólo una inscripción en el Legajo de Criaturas Abortivas del Registro Civil, donde sólo se dicen mentiras, y no son SUPUESTAS MENTIRAS, YO DIGO QUE SON MENTIRAS. No sé quién es el hombre que reconoce a mi hija como bebé muerto. El mismo desconocido es el encargado de dar razón de mi bebé como mi hija fallecida ante el Secretario del Registro Civil, y es él mismo el que firma para que le den autorización para enterrar a mi hija, pero mi hija no está en el cementerio. Éste mismo hombre firma, junto con el médico que me llevó el embarazo y atendió en el parto, el documento que acredita un aborto de siete meses y medio (yo estaba de nueve meses menos cuatro días de gestación), y modifican el día del parto situando los hechos el día 25 de diciembre a las 14:00 horas, cuando el parto se produjo el día 24 de diciembre sobre las 20:00 horas.
    Mi hija está desaparecida. Yo sentí a mi hija durante nueve meses de vida dentro de mi vientre. Hoy se sabe, gracias a la tecnología, que mi hija tenía gestos y maneras de estar presente. Que su carita denotaba el ser humano que era o es, que sentía a través de mi todo lo que me rodeaba.
    Patrañas malditas, así son algunas de nuestras normas. Contienen un texto que es del todo inhumano para el propio ser. Ser que debería forma parte de la familia que forma la humanidad de forma intrínseca, pero al que no pertenece mi hija, supuestamente muerta en el nacimiento. Estos niños son enterrados en fosas comunes sin que se les caiga la cara de vergüenza a ninguno de los que tiene el poder de cambiar las injusticias.
    Las condiciones legales con respecto al nacimiento de mi hija, supuestamente muerta en el parto (nunca me la enseñaron), amparan muchas de las situaciones inhumanas que se dan en España.
    ¿Por qué no me dejaron verla y tocarla para poder despedirme de ella? ¿Es que hay otra historia que oculta la auténtica realidad de lo ocurrido esa Nochebuena? A día de hoy no sé donde está, mi ingreso en el hospital donde la parí no existe, nunca registraron mi paso por ese centro. Tampoco está registrada en los documentos del cementerio.
    La supuesta muerte de mi bebé fue una experiencia terrible para mí. No encuentro palabras para explicar el dolor, la pérdida, el desconcierto y la angustia que sufro.
    Mi hija existió o existe. Aunque hoy por hoy solamente puedo llorar su ausencia. Estoy herida hasta mi muerte, quiero ver los restos de mi hija, sus huesos, quiero saber donde está para recogerla. Quiero saber que está en un sitio que yo pueda visitar y pueda sentir su presencia para siempre jamás. Tengo un pequeño hilo de esperanza en poder verla viva. Tengo la sensación de que me llamarán desde la Comisaría de Policía o desde la Fiscalía, para decirme que la prueba de ADN que me hicieron coincide con la de una chica, mi hija.
    Aquí en España, los cementerios están llenos de las llamadas “criaturas abortivas”. Seres humanos completos que si nacieran vivos y los depositaras en su cunita sí serían personas. Pero si nacen muertos y los depositas en una mesa en la morgue, sólo son criaturas abortivas sin más derechos que un agujero en la tierra.
    Esta historia está tejida con hilos de sangre de mala gente, con hilos de personas que sólo vieron en los bebés un medio de conseguir dinero, un simple producto de mercadeo, y en estos momentos sigue ocurriendo en algún lugar de este planeta.
    Quiero a mi hija y pelearé para que me la devuelvan viva o muerta.
    GRACIAS SEÑOR GARZÓN
    Gracias por el esfuerzo que muchas personas están haciendo para conseguir que la verdad sobre los niños robados en las cárceles y en los hospitales de España salga a la luz pública.
    Es muy importante para las madres afectadas (como es mi caso), que la solidaridad sea uno de los pilares donde se sostenga la lucha que hemos iniciado. Yo como madre estoy tremendamente agradecida a las personas que con absoluto altruismo y generosidad dedican tiempo, esfuerzo y emociones a la tarea de encontrar a los niños robados. No es fácil pelear cuando el asunto es la búsqueda de tu propia hija, cuando el tiempo corre en contra para separar lo justo de lo legal, cuando el peligro es que los delitos prescriban en el tiempo y queden libres los causantes de esta tragedia de magnitud terrible.
    Como madre afectada, me siento indefensa y vulnerable ante la complejidad de esta trama ceñida alrededor de personas completamente indefensas en las manos de carniceros/as parteros.
    Busco la verdad y quiero justicia. No perdono, no pienso racionalizar mis sentimientos en pos de una justicia mal entendida que abogue por la legalidad frente a lo justo, lucharé para que estos dos caminos se encuentren y lo legal ampare la justicia que pedimos.
    El camino de la búsqueda de la justicia para encontrar a los niños robados no debe ser paralelo al camino de lo legal ya que lo legal y lo justo son caminos que en ocasiones nunca se encuentran, caminan y caminan en el tiempo sin que jamás se junte provocando con ello la mayor injusticia.
    Por ello, Quiero que la ley se imponga frente a la barbarie, pero lucharé como una jabata hasta el último de mis días para que se haga justicia, así tenga que ser mi propia existencia el coste pagado y rendido para conseguí saber dónde está mi hija María
    Por ti María, mi hija llorada, anhelada y terriblemente arrancada de mis entrañas y por todos estos principios que me sostienen, no pienso perdonar a nadie. Estoy decidida y llegaré donde sea necesario para que te devuelvan a mí.
    Subiré peldaño a peldaño las escaleras de los tribunales nacionales y los internacionales hasta que los caminos se junten para honrar tu vida. La de todos esos niños y madres maltratadas por la gentuza criminal que un día de sus vidas, se erigieron dioses controlando la existencia de pequeños inocentes y madres desamparadas, mutilando con saña, ultrajando con alevosía y máxima crueldad los derechos humanos de todas nosotras.
    Estoy herida hasta mi muerte por tu ausencia. Quiero que te devuelvan a mí, incluso aunque estés muerta.
    Sr. Garzón, Gracias de todo corazón por la valentía demostrada en la lucha contra las injusticias y sobre todo, GRACIAS por la dignidad que siempre acompañan sus hechos.
    María Bueno, una madre afectada por el robo de niños en España.

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